II PREMIO ESTATAL AL ALTRUISMO, 2000

La inolvidable “Chachis” María Elena Villaseñor de Curiel, benefactora del Asilo San Vicente de Paul; una hermana franciscana recogió el Ángel Dorado a nombre de la institución Casa de los Pobres y don Raymundo Ildefonso Ley.   A las hermanas de la Casa Hogar San José, se les llevó el Ángel Plateado hasta su institución.

La inolvidable “Chachis” María Elena Villaseñor de Curiel, benefactora del Asilo San Vicente de Paul; una hermana franciscana recogió el Ángel Dorado a nombre de la institución Casa de los Pobres y don Raymundo Ildefonso Ley. A las hermanas de la Casa Hogar San José, se les llevó el Ángel Plateado hasta su institución.

Esta entrega, ya contó en su Comité de Evaluación con lo que ha sido costumbre: que cada año, sean distintas personas. Román Oscar Ponce, representó a Shriner´s, como ganadores de 1999, una del sector gobierno, una más del Consejo Municipal de los OSC´s. y una de Red Social de Tijuana, institución patrocinadora. Siguiendo en la presidencia, el vicerrector de la UABC, Dr. René Andrade.

Los criterios de evaluación fueron sugeridos por un equipo de trabajadoras sociales y siguen siendo los mismos hasta la fecha: acciones de solidaridad humana; compromiso moral hacia sus semejantes; calidad en la acción altruista, trascendencia de la conducta y esfuerzo personal. Eso garantiza que sus ganadores pueden ser de cualquier estrato social. Son considerados los que aportan dinero, trabajo o conocimientos, rubros indispensables para servir a los demás.

Ángel Dorado Individual. Fue otorgado a María Elena “Chachis” Villaseñor de Curiel, quien durante muchos años dedicó su esfuerzo a servir a los ancianos y a coadyuvar a la creación de grupos de servicio como el de las Damas Jóvenes Vicentinas.

Fue integrante del patronato del asilo San Vicente de Paul y siempre mostró disposición para que los adultos mayores tuvieran lo necesario, ya que aún estando enferma de cáncer no descuidó su labor en beneficio de los ancianos.

Ella mantuvo hasta el final de su vida su compromiso de seguir con la responsabilidad que le heredó su señora madre: continuar con la tradición iniciada por ella, de seguir viendo por los ancianitos del San Vicente de Paul. Ni la enfermedad, ni el sufrimiento le hizo abandonar a las y los abuelitos, a la inolvidable “Chachis”. Estuvo ahí, hasta que sus fuerzas se lo impidieron.

Ángel Dorado Institución. Lo recibió la Casa de los Pobres, a cargo de las hermanas franciscanas de Nuestra Señora de la Paz, por su ayuda voluntaria para atender a quienes acuden a este sitio en busca de alimentos. También ofrecen a quienes lo requieren, servicio médico y medicinas. Despensas, ropa, utensilios para el hogar, especialmente a quienes lo han perdido o acaban de llegar a la ciudad.

Ubicada en la colonia Altamira, la Casa de los Pobres es una referencia de ayuda para quienes carecen de lo más elemental. Lo único que se les pide a quienes llegan a este oasis es que tengan orden y respeto. Hasta la fecha, no sin grandes dificultades, sigue funcionando.

Ángel Plateado Individual. Fue entregado a don Raymundo Ildefonso Ley Félix, quien gracias al poder de la radio y a su infatigable tesón, informa en las tribunas radiofónicas de su inventario de medicinas y aparatos ortopédicos, que él consigue con gran esfuerzo, para ofrecerlos gratuitamente a quien lo solicita. Son incontables personas enfermas o con discapacidades definitivas que se han beneficiado con esta labor que en solitario realiza, hasta la fecha, don Ildefonso Ley. Por eso reflexiona: “no es necesario formar parte de grupos para hacer el bien” y exhorta a los tijuanenses a realizar todos los días obras en beneficio de quienes menos tienen. Hasta el día de hoy este caballero altruista sigue haciendo el bien.

Ángel Plateado Institución.   La Asociación Casa Hogar San José recibió este reconocimiento por su labor en beneficio de los niños desahuciados y que muchas veces han sido rechazados por sus propias madres o que la pobreza las obliga a abandonarlos.

Niños con sida, parálisis cerebral o que padecen hidrocefalia recibían en este lugar un trato amoroso, medicina adecuada y tiernos cuidados de las tres mujeres consagradas que atendían el lugar, quienes rehuían la publicidad y preferían el anonimato.

En la actualidad esas tres buenas mujeres, han fallecido, algunos de los niños han ido acumulando años y siguen siendo atendidos ahí, gracias a personas comprometidas con esa causa.

Como anécdota: durante los dos primeros años, Madre Antonia (q.e.p.d.) fue propuesta como candidata al premio, sin recibirlo.   Sin embargo, estuvo presente desde la primera ceremonia y en todas las que se realizaron en Tijuana.   Disculpándose de no poder acudir a los demás municipios porque le resultaba muy difícil.

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