Editorial -Enero 2022

Gobiernos contradictorios:

Unos nos dicen ¡Déjenos solos, con ustedes, ni a la esquina!

Otros aseguran: ¡Queremos ayuda!

De los gobiernos que acaban que llegar hay que decir queactúan contradictoriamente en lo que se refiere al reconocimiento del papel de la Sociedad Civil y, concretamente, al Tercer Sector del voluntariado organizado al que nosotros pertenecemos.     

En mala hora en una de las famosas mañaneras se dijo que nonos tenían confianza porque que políticos de sexenios anteriores habían utilizado a nuestro sector para fomentar la corrupción para que muchos pillos pudieran desviar, de ese modo, fondos públicos para apropiárselos.

Esta actitud inicial de hace tres años, provocó que los gobiernos locales triunfantes del partido del presidente de la República, diversas pseudo lealtades de palabra y de hecho, que anularon casi toda relación de los gobiernos estatales con el Tercer Sector. Por ejemplo, el caso de Bonilla cuyos secretarios hoy del “Bienestar” aunque la ley los siga llamando de Desarrollo desmontaron e impidieron el funcionamiento del Consejo Estatal previsto por la ley y se permitieron otorgar de palabra algunas ayudas que en el bienio que terminó nunca se hicieron efectivas, sin que existiera justificación alguna a las obligaciones y compromisos. La tasa y los porcentajes que otorgaban ayudas en otros sexenios prácticamente disminuyeron a cero.

Los gobiernos municipales recién salidos se hicieron eco del repudio que se hizo a nuestro Tercer Sector. Era el ¡Déjenos solos porque no confiamos en ustedes!

El Gobierno municipal entrante en Mexicali así como el nuevo gobierno estatal han dado un paso en la dirección contraria que no se sabe si se extenderá a otras cuestiones: en materia de mantenimiento y renovación de jardines encomendó presidir la dirección  en Mexicali, para cumplir con el amplio programa de áreas verdes y de recreación  para el pueblo a un prestigiado dirigente de nuestro Tercer Sector que, por supuesto no les cobra nada por su trabajo y que ha involucrado en esa tan necesaria actividad a muchas asociaciones y personas de la sociedad civil.

Nos preguntamos si a esa actitud de pedir ayuda a quien mejor puede darla para actuar con el respaldo de la Sociedad Civil se extenderá o no a otras áreas donde la urgencia es tan inmensa y en los que se ha puesto en evidencia que el gobierno no puede solo. Mencionamos a título de ejemplo la cuestión de los migrantes, de los asilos para los ancianos y de los orfanatos para los niños en y de la calle. No se nos olvida tampoco que en épocas de escasez de fondos públicos lo que más sufre es la salud, la educación y la cultura del pueblo, cuestiones para las cuales la miseria presupuestal nos aplasta a todos.

La esperanza de un cambio de actitud para conseguir la plena congruencia con el hecho evidente de que los gobiernos si cuentan con el auxilio de la sociedad civil y específicamente del Tercer Sector, logran resolver muchos problemas para hacer efectivo aquella intención de poner por delante los problemas de los pobres.*

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