PLACAS DE RECONOCIMIENTO

Además de los Ángeles al Altruismo, por recomendación del Comité de Evaluación, desde hace varios años se unió a esta presea, una Placa de Reconocimiento Especial a quienes como institución o en lo individual, en el total de la evaluación había diferencia de un punto menos que el reunido para el Ángel Plateado.

En este año, se presentó nuevamente esta situación y con mucho gusto Red Social cumpliendo con la costumbre, entregó dos placas de Reconocimiento Especial una en la individual y otra a institución.  Aquí sus historias muy sintetizadas.

Las dos placas son entregadas por 3  de los 5 miembros del Comité de Evaluación: Dra. Gabriela Navarro Peraza, Lic. Ana Lilia Nevarez Espinoza y don Guillermo Ortega Martínez.

Primera Placa de Reconocimiento Especial

MARIA DOLORES VILLA DE WEBER

Se trata de una dama mexicalense, con un hijo que nació con discapacidad. Ella decidió crear una institución y convocar  a profesionistas capacitadas para que no tan solo a su criatura, sino a quienes requirieran de atención especializada se les permitiera, en lo posible, desarrollar capacidades. 

Para iniciar gestionó un terreno, que poco a poco, con ayuda de gente e instituciones altruistas, fueron construyendo físicamente la institución. Iniciaron con una casita. Hoy tienen instalaciones suficientes para que se trabaje y cumplir con el objetivo, en un ambiente amplio y cómodo en el que desarrollan distintas actividades, esos seres (desde niños hasta adultos). En   el Centro de Aprendizaje y Convivencia, A. C. (LA CASITA) un grupo de madres y padres de familia, los primeros que llegaron y los que han seguido acercándose por más de tres décadas, ahí han tenido generosa respuesta a sus necesidades para proteger a sus familias.  Saben que son tratados con amor, respeto y capacidad.

Gracias a la determinación de la señora Lolita Villa, las familias tienen para sus seres queridos, terapias, rehabilitaciones, educación para la vida cotidiana (como lavarse los dientes, interrelacionarse entre ellos mismos)  Y además las familias de esos “alumnos” reciben capacitación, el tipo de tratamientos y las ayudas existentes para que sepan manejar adecuadamente a sus seres queridos.

Ahí además de darles terapias, rehabilitaciones, educación para su vida cotidiana, al mismo tiempo se capacita a los familiares para que conozcan el tipo de enfermedad, su tratamiento, las ayudas que existen, para que en esa forma puedan manejar correctamente a los enfermitos. Además se trata de una comunidad solidaria para con las familias que teniendo a un ser querido discapacitado, no cuenta ni con lo mínimo para atenderlo.   LA CASITA les abre sus puertas y los integra a los servicios necesarios, sin que aporten ninguna cuota, solo el interés por apoyar en el tratamiento de su hijo o familiar.  Si bien es cierto, desde que surgió la idea en la señora Villa, hasta la actualidad, ha requerido de mucho trabajo, confianza de la comunidad y un sólido trabajo de su grupo de voluntarios, gracias a esa entrega de todo el equipo formado, han cumplido con un programa anual para recaudar fondos que ya es tradicional en Mexicali.

Desgraciadamente las condiciones de la Pandemia y los cambios de funcionarios públicos están poniendo en peligro el futuro de esta institución y la de muchas otras. Confiamos en que con la experiencia y la buena relación con la comunidad mexicalense, permitan que La Casita, siga ofreciendo sus servicios para beneficiar a un grupo social, que desgraciadamente no es atendido por los distintos gobiernos.  Por eso la gran trascendencia de esta obra creada y fortalecida, por la señora Lolita Villa de Weber.

Por prescripción médica la señora Lolita está impedida para viajar. En su nombre recibe la placa la directora de Fundación Nicoya, A. C., Verónica Ortíz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *