EDITORIAL OCTUBRE 2021

El Sector Social.

Ya hay un reconocimiento del actual presidente de la República de que existe un sector social que juega un papel esencial en el desarrollo y que cumple su papel para hacer posible el progreso y el bienestar de los mexicanos.

Cesaron ya los clamores de que las Organizaciones de la Sociedad Civil que trabajan desinteresadamente por los más pobres son únicamente un medio que se usa como pantalla para desviar los recursos del erario y beneficiar políticos corrompidos.

Los nuevos funcionarios recientemente electos ya repiten tímidamente su reconocimiento al papel de nuestro Tercer Sector. Le reconocen que su labor tiene algo de bueno e importante para beneficiar de todos.

Tímidamente los políticos recién electos en Baja California empiezan a mencionarnos.

Y, sin embargo, todavía no vemos cómo pasan de los dichos y promesas a los hechos que se traduzcan en buscar un trabajo conjunto que beneficie a todos, empezando por los que más lo necesitan.

Los gobiernos salientes han dejado fuerte olor a azufre. El del Estado por haberse saltado a la torera las leyes que fomentan nuestras actividades y haber destruido, sin más, hasta al Consejo Estatal de los OSC previsto por la Ley de Fomento. Es el gobernador que menos dinero ha destinado a alentar nuestras actividades en beneficio de la sociedad. Nunca le alcanzó el dinero para nada. Hasta la CFE le cortó la energía a la CESPE por falta del pago de más de un centenar de millones de pesos.

El saliente Ayuntamiento tijuanense, disminuyó en más de cinco millones el dinero destinado por los gobiernos anteriores a fomentar nuestras actividades y, después, todavía quitó en su primer año, millón y medio a las coinversiones y finalmente disminuyó al monto de los proyectos aprobados. El pretexto fue pura demagogia de que querían que ese dinero ya mermado descaradamente, alcanzara para más OSC. La verdad es que todos quedamos defraudados.

Vienen las nuevas autoridades electas. Aunque el erario está exhausto y disminuido por la deuda pública aumentada, los servicios públicos tienen cada vez con más cortes y deficiencias. Y el presupuesto para el 2022 no ha sido publicado.

Frente a este panorama desolador existe la virtud de muchos ciudadanos que siempre ha consistido, en que, a pesar de los gobiernos esperan, contra toda esperanza, siempre están dispuestos al diálogo serio y maduro y a lograr acuerdos para poder ayudar de la mejor manera posible a los que menos tienen.

Las diversas redes que agrupan a nuestras Organizaciones de la Sociedad Civil nunca han emprendido el gesto de uno de los nuestros que no pudiendo sostener ya una institución de rehabilitación, llevó al patio del municipio y también al patio del Palacio del Gobierno Estatal (cuando éste existía) a la pobre gente que socorría y les dijo a las autoridades: ¡Ahora atiéndalos ustedes, porque yo ya no puedo! Por cierto, varios de los llevados ahí en devolución habían sido enviados a la mencionada OSC por los mismos gobiernos

Por el contrario, la inmensa mayoría de las OSC que no sólo ayudan, sino que han invertido en empresas de servicio, y que ninguna es lucrativa, sino que destinan bienes y dinero invertido por ellas y, al mismo tiempo dan trabajos y ahorran al erario mucho dinero que de todas formas no alcanzaría para cubrir tantas necesidades y resolver tantos problemas como son los que se dan en nuestra injusta y poco equitativa sociedad.

Los gobiernos ayudados por el pueblo y por nuestro Tercer Sector dan mucho de sí a la comunidad cuando dialogan, trabajan e invierten juntos sus recursos en el servicio a los demás.

¿Qué futuro nos espera a este respecto?

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