Importancia de tus derechos humanos

La dignidad humana tiene su fundamento en la naturaleza del hombre y en las necesidades humanas que brotan de esa misma naturaleza. Por el hecho de ser hombres nos pertenecen esos derechos y se genera, al mismo tiempo, los deberes de vivir en sociedad haciendo posible que todos los demás puedan gozar también tales derechos.

El descubrimiento de mayores alcances de los derechos humanos y el hecho de poderlos formular cada día y con mayor claridad nos obliga a todos a estar vigilantes de que no haya retrocesos. En la realidad vivimos tiempos difíciles que tienen el peligro de graves tropiezos, no obstante que hoy sepamos más de ellos y declaremos estar dispuestos a que todos podamos gozarlos y respetarlos.

Los derechos tienen un valor moral y jurídico, independientemente de que sean reconocidos o no por los legisladores y de que estén pactados o no por los estados. Debe siempre haber ciudadanos vigilantes que los defiendan y los hagan respetar. Los avances de la justicia y de la felicidad de los hombres podrán ser, entonces, mayores. Hay una participación política moralmente obligatoria que debe llevarnos a oponernos a todos los tiranos y a todos los regímenes totalitarios y corruptos. A oponer nuestras objeciones de conciencia y nuestra resistencia pacífica cuando se promulguen leyes injustas como son todas las que violan los derechos humanos.

Debemos aplicar esta doctrina con apertura en el ámbito multicultural, por ejemplo, para aplicarlos a las etnias en nuestro país. Evitar los rigorismos extremos tanto en su formulación como en su aplicación, pero sin llegar al extremo contrario de relativizar y negar su validez como lo hacen quienes tienen una visión equívoca del hombre que pone las cosas, el dinero, el mercado y al capitalismo por encima de la dignidad del ser humano.

Empezando por el derecho a la vida y por el de la libertad religiosa y de convicciones filosóficas fundamentales, debe pasarse a los demás aspectos de la libertad, de la igualdad y de los derechos que tienen como fundamento a la fraternidad humana que son los que se han descuidado más. Los que son individuales, los que tiene más repercusión para la vida de la comunidad, los que se refieren a la solidaridad, a la subsidiaridad, a la tolerancia, al respeto y aceptación de los demás, sobre todo de los diferentes.

Todo ese panorama de los derechos humanos debemos contemplarlo. En los números de Red Social, se han destacado los derechos de la audiencia frente a los medios, que están obligados respetar a las personas, a las familias y, en general, al bien común. Estamos en el muy serio peligro de que, en lugar de defender tales derechos, la ley reglamentaria sobre esa materia se quede corta, siga permitiendo la violación de estos derechos que son llamados “de la audiencia”, para favorecer el libertinaje de las cadenas multimillonarias.

Existe el peligro de que esos medios, sigan cometiendo abusos en contra de los espectadores sin que estos puedan contar con restricción ni contrapeso alguno en la nueva ley reglamentaria próxima aparecer. Ya es conocida la avaricia insaciable y la irresponsabilidad, no sólo de los concesionarios, sino también de los que venden y distribuyen la TV por cable que, hoy por hoy, pertenecen a los mismos acaparadores. En la reglamentación de la reforma constitucional aprobada se está queriendo suprimir la protección de los derechos de la audiencia así como las expresiones de cultura regional y otros derechos. Todo ello contribuiría a que se pisotee, cada día más, el derecho que el pueblo mexicano tiene a la educación permanente, y al respeto de los demás derechos humanos de la audiencia. Nada es más urgente hoy, en función de un futuro mejor, que una cultura que fomente mejores empleos, más sabiduría para vivir, que proteja a las familias que forman a sus integrantes en la virtud y en los valores y en la búsqueda auténtica de la verdad, del bien, de la belleza…

Es por esto que se necesita urgentemente impedir, con eficacia, el crecimiento de la inmoral manipulación que sufre hoy en día nuestra población, en especial los más pobres. Urge limitar la insaciable avaricia y la irresponsabilidad frente a los deberes relacionados con los derechos humanos que caracteriza, hoy, a quienes acaparan los medios. Queremos impedir, incluso, que otros males aún peores, pueden arribar y esto se haga con la complicidad del gobierno. (Lic. Vidriera)

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