Editorial Septiembre 2021

a) ¿Cómo combatir la corrupción sin desmantelar la distribución de medicinas?

Generalmente los expertos en la administración pública saben aplicar medidas apropiadas para no tomar las que resulten peores aún que la corrupción que se pretende combatir.

En un tema tan delicado como la distribución de medicinas más urgentes que pudieran remitir el cáncer al que enfrentan los niños indefensos es una materia delicada y urgente. Haberlo desmantelado todo, sin caer en la cuenta de que iba a destruir toda distribución urgente de los medicamentos, resulta un remedio peor que la enfermedad. Un gobierno que primero destruye en esta materia y luego tiene que dar marcha atrás porque las medidas tomadas le resultaron contraproducentes, lo menos que demuestra es que no tiene ni idea de lo que debió haber hecho.

Ante la desesperación de los padres de familia por la carencia de medicinas para sus hijos en grave peligro de muerte por ese motivo, ¿qué decir? La primera respuesta, necesariamente fallida por mentirosa es que estos padres hacen el juego y participan en un golpismo político contra el gobierno, lo que provoca una mayor indignación a quienes son víctimas de la falta de medicamentos. La segundo, viene tardíamente y consiste en reconocer que la red de distribución de medicinas está destruida, lo que no tiene nada que ver con la aversión a un gobierno que, por cierto, contó con una mayoría de votantes de entre la minoría que acudió a votar que, por cierto, no cubrió ni el 50% del total de los ciudadanos empadronados. La primera medida es la justificación que suelen hacer las dictaduras: “son golpistas contra el presidente” y la segunda respuesta, es un reconocimiento tardío de un muy grave error del gobierno que se repite de manera semejante en otras diversas materias administrativas: una incompetencia total del actual gobierno para la administración pública.

Eso de priorizar la destrucción, desmantelar hasta lo más necesario para, luego, a ver qué hacemos. Improvisar sin tener ni siquiera idea de cómo se va a sustituir lo que se destruyó, es una de las características del actual régimen. Normalmente un régimen así se desmantela el sólo a sí mismo y, en un régimen democrático, no necesita ni de opositores odiosos ni de golpistas terribles.

b. ¿Cómo planear el regreso a clases para reponer las pérdidas sufridas?

Nuevamente en esta materia de la educación que nuestros niños perdieron por la pandemia, se tiene a la vista, también, una falta total de planes para remediar el mal. Es decir, que se avizora una improvisación más. La educación en la TV se preocupó más por traducir al lenguaje para los sordomudos que en elevar la calidad de los contenidos para hacerlos más accesibles y comprensibles para la generalidad de los educandos.

c. ¿Cómo planear apoyos idóneos para el regreso a una economía con crecimiento?

En fin, no se ha visto tampoco en este régimen que haya ninguna planeación económica para que nuestra economía regrese al crecimiento sustentable después del desastre de la pandemia.

¿Hasta cuándo seguiremos así?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *