La Editorial agosto 2021

Festejar el mes de los ancianos lo primero que exigiría de todos, es aprender que la última estación de la vida es una etapa llena de sentido, cuando se la comprende en toda su riqueza.

Además de ayudarlos a envejecer, empleando todos los medios médicos y los auxilios espirituales y extremando con ellos la caridad, se nos invita a superar, con respecto a los viejos, las actitudes injustas y ausentes de amor que hoy nos hacen ver quizá encerrados a tantos viejos abandonados, despreciados e incluso maltratados.  Y pensar que muchos de ellos están así a causa de ¡su propia familia!

El Salmo 91 de la Biblia nos enseña que la principal protección del justo contra todos los males y peligros viene de Dios mismo.  Se hace referencia al Altísimo como su refugio y baluarte.  El justo alude a ¡Mi Dios en quien confío! Confía el anciano en la protección de “las alas divinas” para no sucumbir ante el terror de la noche y de las tinieblas, como metáfora del misterio de todos los males que el Hombre ha de afrontar.  Como Yahvé en su refugio, el mal no lo alcanzará. Aquí está escrito que las manos de los ángeles llevarán al justo para que no tropiece su pie con piedra alguna.  Está la promesa final de Dios de salvar al justo y hacerle ver su salvación.

Se cantaba este himno al ocaso del viernes, para preparar la entrada en el día santo dedicado a la oración, a la contemplación. Se busca la tranquilidad serena del cuerpo y del espíritu.

En el centro del Salmo se eleva, solemne y grandiosa, la figura del Dios altísimo (Es Dios mismo el refugio del anciano). A su alrededor, se delinea un mundo armónico y lleno de paz.  Ante él se presenta la persona del justo que, según una concepción muy utilizada por el Antiguo Testamento, es colmado de bienestar, alegría y larga vida, como consecuencia natural de su existencia honesta y fiel.  Pero en otras partes de la Escritura, no se oculta cómo el hombre enfrenta al misterio del mal, y a la muerte, como ocurre en el libro de Job y en la Pasión misma de Jesús.

Este Himno sapiencial y litúrgico está constituido por un intenso llamamiento a la alabanza, al gozoso canto de acción de gracias, a la fiesta de la música, con entrañables melodías, armonías y ritmos que animen la celebración litúrgica.  Es un intenso llamamiento a la alabanza, al gozoso canto de acción de gracias, a la fiesta de la música, con entrañables melodías, armonías y ritmos que animen la celebración litúrgica.  En el nuevo testamento contamos además con el sacramento de la unción de los enfermos.  A este respecto, quizá muchos hayamos olvidado acercar a nuestros ancianos a ese consuelo.

Para poder ver el valor y la dignidad de la tercera edad, Benedicto XVI recomienda “abrir los ojos, para ver con el corazón, a todos los ancianos a quienes se debe respetar y amar por su dignidad de hombres y mujeres por su dignidad de personas”.

San Juan Pablo II recomendaba “el cuidado de las personas ancianas, sobre todo cuando atraviesan momentos difíciles, debe estar en el centro de interés de todos los fieles, especialmente de las comunidades eclesiales de las sociedades occidentales, donde dicha realidad se encuentra presente en modo particular”. “Hay que hacer creer en la opinión pública la conciencia de que los ancianos constituyen, en todo caso, un gran valor que debe ser debidamente apreciado y acogido.  Deben ser incrementadas, por tanto, las ayudas económicas y las iniciativas legislativas que eviten su exclusión de la vida social.  Es justo señalar que, en las últimas décadas, la sociedad está prestando mayor atención a sus exigencias, y que la medicina ha desarrollado terapias paliativas que, con una visión integral del ser humano, resultan particularmente beneficiosas para los enfermos”.

Según el Papa Juan Pablo II, “la conciencia de tu cercanía de la meta final induce al anciano a concentrarse en lo esencial, en aquello que el paso de los años no destruye”. “Es precisamente por esta condición, que el anciano puede desarrollar una gran función en la sociedad.   Si es cierto que el hombre vive de la herencia de quien le ha precedido, y su futuro depende de manera determinante de cómo le han sido transmitido los valores de la cultura del pueblo al que pertenece, la sabiduría y la experiencia de los ancianos pueden iluminar el camino del hombre en la vía del progreso hacia una forma de civilización cada vez más plena”.

Para atender bien a los ancianos se precisan, en Tijuana y en todos los municipios de Baja California, nuevos programas y propósitos para potenciar las ayudas públicas y de nuestro Tercer Sector que todavía no se les procuran a los ancianos.

Terminaría bien este mes de agosto (dedicado sus 31 días a nuestros ancianos) para que repercuta en honrarlos.  Si nos dedicáramos a hacer una lista de esas mayores carencias y necesidades que aún no hemos sabido remediar.  Y de inmediato, un plan bien coordinado para el mayor número de la tercera edad que padecen abandono e injusticia, especialmente de sus hijos o familiares cercanos que tienen el compromiso de protegerlos.

Se precisa una mayor defensa de la dignidad del adulto mayor. Además de los medios económicos que ya aporta el Estado, también requieren de medios jurídicos y sociales que hagan posible este humanismo, particularmente mirando a los impedidos, a los enfermos, a los más necesitados y desprovistos de afecto, muchas veces ¡por sus propios familiares!

Esta liga nos regala un libro electrónico en el que la Iglesia se refiere muy ampliamente a la vejez dejando importantes enseñanzas para quienes quieran tener una  amplia visión de este asunto tan importante para la vida diaria:     http://www.laityfamilylife.va/content/laityfamilylife/es/news/2020/con-gli-anziani–una-pastorale-in-uscita.html

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