SEXUALIDAD EN PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Por Karla Carrillo Barragán

Colaboración Especial

Sexualidad es el conjunto de condiciones que caracterizan el sexo de cada persona.  Ha venido evolucionando de la mano del ser humano a través de su historia.

Desde el punto de vista cultural, la sexualidad es el conjunto de fenómenos emocionales, de conducta y de prácticas asociadas a la búsqueda de emoción sexual, que marcan de manera decisiva al ser humano en todas y cada una de las fases determinantes de su desarrollo.

La sexualidad y la discapacidad son dos temas que tradicionalmente se han manipulado y cubierto de prejuicios y malos entendidos. Es una creencia popular que las personas con discapacidad pierden la función sexual y generalmente se cree que no pueden y no deben tener emociones y sensaciones relacionadas a su sexo y por tanto se ven desvalorizadas y frustradas.

Por otro lado, se consideraría a todas las personas con alguna discapacidad como iguales: todos unidos por una única condición, sin ver la diversidad dentro de la diversidad. En realidad, aquello que iguala o une a estas personas es la discriminación que sufren y el acceso restringido a sus posibilidades de desarrollo.

libreacceso.org menciona que existen diferentes tipos de discapacidad: motriz, auditiva, visual, intelectual y psicosocial. Y cada una de estas capacidades se presenta con diferente grado de severidad que va desde leve a profundo.

La educación que se tiene sobre sexualidad y específicamente sobre sexualidad en las personas con discapacidad, ha consistido en ignorar el tema y en muchos casos en negar que exista esta necesidad, asumiendo que una persona con discapacidad no puede tener control de sus emociones o necesidades. 

Nada más alejado de la realidad. La educación sexual debería iniciar en el hogar desde que el niño es muy pequeño para que conforme vaya creciendo se le vayan dando las herramientas necesarias para complementar su vida familiar y social para que al paso del tiempo  sepan y puedan comportarse de manera correcta en cualquier lugar y respetar y ser respetados por lo que son, seres humanos dignos, que pueden sentir y tomar decisiones responsables sobre su conducta.

Cada discapacidad es distinta, por tanto sería un error tratar a cada persona con discapacidad como si fueran todas iguales. Como sociedad debemos aprender y educarnos sobre los diversos temas relacionados a la discapacidad ya que al igual que todos tienen los mismos derechos y es nuestra obligación buscar una integración cada vez mas solida para crecer en lo individual y como entes sociales.  Las sociedades se consideran sanas cuando su espectro de confianza es amplio y las personas pueden influir sobre su propio destino.

Y hay que decir: aunque mucha gente opta por ignorar los temas relacionados a la sexualidad y discapacidad, cada vez más la sociedad se abre a la posibilidad de entender  que estas personas, son igualmente seres humanos con sus propias características físicas y emocionales y por tanto dignas de ser respetados y con derecho a recibir un trato igualitario.

En temas de sexualidad siempre deberíamos hablar en plural ya que hay tantas sexualidades como personas y todas merecen vivirse plenamente siempre y cuando no afecte la integridad del otro. De igual forma una persona con discapacidad tiene necesidades y preferencias que buscan expresarse de manera particular en cada individuo.

Nadie es mejor ni peor, con la sexualidad sucede algo parecido que hay que hablar en plural, hay tantas sexualidades como personas y todas merecen nuestro respeto en su diversidad de expresiones.

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