IMPRESCINDIBLES LOS VOLUNTARIOS EN LAS OSC´S

Donan su tiempo, dinero y esfuerzo a distintas causas.

“Participar como voluntaria o voluntario en una organización de la sociedad civil te cambia la vida, porque hay un antes y un después de tener esta experiencia, además de que recibes más de lo que das y te haces más empático”, opinan personas que han contribuido con diversas causas.

Desde hace más de 20 años, a excepción de este 2021 a causa de la pandemia, la familia Agreda González organiza un festival de Día de Reyes en la casa hogar Ciudad de los Niños, que se ha convertido en una verdadera fiesta, en la que los infantes disfrutan de comida, postres, concursos, eventos y cada uno recibe siete regalos.

Sandra González de Agreda, quien junto con su marido Santiago y un grupo de voluntarios integrados por familiares y amigos, se dan a la tarea de donar regalos, comida, organizar eventos y llevar alegría a los pequeños el Día de Reyes.

“Cuando mi cuñada estaba realizando su servicio social en esta casa hogar, nos comentó que se necesitaban unas ventanas para construir el albergue para los niños y decidimos apoyarlos”, recuerda Sandra González, “como se acercaba el Día de Reyes decidimos llevarles muñecos de peluche y calcetas a todos los infantes”.

Así inició una tradición de celebrarles ese día a los niños y durante más de 20 años se llevó a cabo de manera ininterrumpida, salvo en este 2021 que no se pudo organizar debido a la pandemia.

“Han llegado a participar hasta 400 personas que donan algún artículo o comida; otras presentan shows o contratan a algún payasito y nunca ha faltado quien quiera apoyarnos”, comenta González de Agreda, “desde octubre nos empezaban a llamar los voluntarios para saber con qué nos podían ayudar”:

Añade que al participar como familia ha sido benéfico porque les ha permitido unirse más, además de que han convivido con los niños que viven en la casa hogar y han visto su crecimiento o cuando logran reunirse con su familia o ser adoptados.

Gracias a este evento, muchos niños tienen buenos recuerdos y agradecen lo que se les has dado, porque cuando ya son mayores de edad regresan a la casa hogar y recuerdan con alegría el Día de Reyes.

“Se identifican contigo porque les estás transmitiendo algo bonito”, agrega Sandra González, “y lo mejor de todo es que piensas que tú das, cuando en realidad estás recibiendo”.

Otra de las satisfacciones que ha tenido la familia Agreda González al participar como voluntarios es que han visto que algunas personas que los apoyaban para el evento, ahora han decidido abrazar otra causa “porque nos comentan que están yendo a un asilo o a ayudar a la iglesia”.

“Hemos visto que participan de manera más constante y ahora ellos están haciendo lo mismo que nosotros al convertirse en voluntarios para respaldar a otras instituciones”, afirma González de Agreda, “es como plantar una semillita y que crezca el voluntariado”.

FOTO:  Santiago Agreda y Sandra González

Día de Reyes en Ciudad de Los Niños

Enseñar valores

Claudia Serrano García, licenciada en Comercio Exterior y Aduanas, había participado apoyando a distintas organizaciones, llevando regalos a las personas de la tercera edad que viven en los asilos o despensas a casas hogar.

Desde un año, Serrano García y su familia Villanueva Serrano, así como un grupo de voluntarios, apoyan a  Sonriendo Juntos A.C., una casa hogar que atiende a madres adolescentes, y lo han hecho desde que surgió como proyecto y ahora que está en operaciones. La invitación a sumarse a este grupo se la hizo Viviana Torres de Sherwood.

“Siempre mi familia y yo hemos apoyado, pero ahora lo hacemos de manera más comprometida con esta casa hogar”, explica Serrano García, quien respalda con recursos económicos junto con otras 24 personas para pagar la renta y los servicios de esta organización y además es el vínculo para recibir donativos de California.

Comenta que su deseo de ayudar obedece a que agradece a Dios todo lo que les ha dado como familia, y porque quiere darles un ejemplo a sus dos hijos ya que “en cada familia debe existir el valor de ayudar a los semejantes y siento que se ha perdido el respeto a los demás”.

Añade que ella y los integrantes de su familia apoyan a esta casa hogar y esto los ha unido más, y también el voluntariado le ha servido para enseñarles a sus hijos valores como la honestidad, porque es fundamental en la vida,  y que aprecien lo que tienen al ver las necesidades de otras personas.

Pone como ejemplo que en una ocasión se enfermó un niño de dos años, su mamá tiene 14 años de edad, y lo tuvieron que internar para que lograra curarse. No contaban con el dinero para atenderlo y solicitaron el apoyo de varias personas para poder reunir más de diez mil pesos, que lograron conseguir en tan solo ¡cuatro horas!

Considera que esto obedece a que siempre que piden un apoyo, existe transparencia en el destino que le dan a los recursos para que la gente siga creyendo en ellos y continúen ayudándolos.

“Hay que decir la verdad y que la persona que quiera ayudar, lo haga con lo que sea la voluntad, y bendito Dios siempre conseguimos que la gente coopere”, añade. “Los hechos valen más que las palabras”.

Hay un antes y un después

Diana Mariana Espinoza Guzmán, de 23 años de edad y que está a punto de graduarse de la licenciatura de Psicología, tiene seis años de participar como voluntaria en la Fundación de Apoyo para Niños Especiales A.C. (FANE), primero como estudiante de preparatoria y ahora como profesionista.

Inició sus actividades en esta organización en 2015 cuando estudiaba en la preparatoria Lázaro Cárdenas y tenía que realizar sus proyectos comunitarios como parte del bachillerato internacional, con el programa “Divirtiéndonos con las artes”, dirigido a niños y niñas con capacidades diferentes.

“Fue la primera vez que estuve con niños de manera tan cercana y me gustó mucho esta experiencia al ver el avance de los infantes y el agradecimiento de los padres”, afirma Espinoza Guzmán.

Aunque ella pensaba estudiar Ingeniería en Gestión Empresarial, su experiencia en FANE hizo que cambiara de carrera para inscribirse en la Normal Fronteriza y cursar un semestre de Educación Especial, para finalmente decidirse por  Psicología.

Y fue tan exitoso “Divirtiéndonos con las artes”, que inicialmente empezaron ella y otro estudiante para después sumar cinco personas, que a la siguiente generación tuvieron que elegir a los futuros participantes. Incluso una chica entró al bachillerato internacional para poder ser parte  de este programa.

“Ser voluntario en una organización de la sociedad civil te abre un mar de posibilidades, porque eres parte de la vida de otros, y esto impacta en tu vida, y se recibe más de lo que se da, lo que te impulsa a seguir dando”, explica Diana Mariana Espinoza.

Agrega que adquieres un compromiso como voluntario y a través de esta actividad puedes encontrar lo que verdaderamente te apasiona. “Puedes darte la oportunidad de ser instrumento de transformación de otros por medio de acciones desinteresadas”.

Una de las experiencias más gratificantes ha sido ver que los amigos que participaron en el programa “Divirtiéndonos con las artes”, en su mayoría ya son profesionistas y “gracias al voluntariado que realizamos tenemos una visión más social de nuestra profesión”,  comenta Espinoza Guzmán.

“El voluntariado te abre los ojos a diferentes realidades y te hace más empático, además de que te da otro sentido de la vida”, explica, “porque ahora el amigo que estudió ingeniería no solo piensa en construir edificios, sino en darle un sentido más social a su obra y así sucede con el resto del grupo que participamos como voluntarios”.

“Estoy profundamente agradecida con FANE porque el participar como voluntaria en esta institución marcó un antes y un después en mi vida y en mi profesión”, afirma Espinoza Guzmán. 

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