LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

A pesar de leyes que la protegen.

Se pensaría que los documentos internacionales, nacionales y las convenciones que se realizan en el mundo para dar fin a la violencia contra la mujer, debería ser suficiente para avanzar en su protección.

Este tema ha sido abordado con profusión y sin embargo no hay avances en la solución.

¿Dónde está el problema? Quizá en los funcionarios que deberían vigilar el cumplimiento de leyes y reglamentos.   Tal vez las familias no están inculcando los valores del respeto hacia las mujeres y la protección que se les debe otorgar.

México ha adecuado sus leyes a los tratados y compromisos internacionales.  La reforma del año 21011 al artículo Primero de nuestra Constitución, marcó un parteaguas legislativo a favor de la promoción y protección de los Derechos Humanos, estableciendo la jerarquía constitucional del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, a través de sus tratados y convenciones internacionales.

Esta jerarquía a quedado plasmada en las leyes, planes y programas que sucesivamente han sido creados para atender el problema de la violencia en contra de las mujeres; en donde se ha establecido la necesidad de armonizar las disposiciones nacionales a los tratados y convenios internacionales relevantes en la materia.

En forma sintetizada ofrecemos algunos de los instrumentos internacionales más sobresalientes y las disposiciones concretas:

Carta de las Naciones Unidas.

Este instrumento señala en su preámbulo la necesidad de “reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres (…)”.  Así mismo, su artículo 1º párrafo 3,. Establece como uno de los propósitos de esta organización:

Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario y en el desarrollo y estímulo del respeto a los Derechos Humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.

Declaración Universal de los Derechos Humanos

Esta Declaración constituye el primer reconocimiento universal de los derechos humanos y las libertades fundamentales inherentes a todos los seres humanos.  En su artículo 2º  se reconoce que:

… toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición,

Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

Artículo 2º  Los Estados Partes se comprometen:

  1. Consagrar, si aún no lo han hecho, en sus constituciones nacionales y en cualquier otra legislación apropiada el principio de la igualdad del hombre y la mujer y asegurar por ley u otros medios apropiados la realización práctica de ese principio;
  2. Adoptar medidas adecuadas, legislativas y de otro carácter, con las sanciones correspondientes, que prohíban toda discriminación contra la mujer;
  3. Establecer la protección jurídica de los derechos de la mujer sobre una base de igualdad con los del hombre y garantizar, por conducto de los tribunales nacionales o competentes y de otras instituciones públicas, la protección efectiva de la mujer contra todo acto de discriminación;
  4. Abstenerse de incurrir en todo acto a práctica de discriminación contra la mujer y velar porque las autoridades e instituciones públicas actúen de conformidad con esta obligación;
  5. Tomar todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer practicada por cualquier persona, organización o empresa;
  6. Adoptar todas las medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que constituyan discriminación contra la mujer;
  7. Derogar todas las disposiciones penales nacionales que constituyan discriminación contra la mujer.

Artículo 3º  Los Estados Partes tomarán en todas las esferas, y en particular en las esferas política, social, económica y cultural, todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de garantizarle el ejercicio y el  goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con el hombre.

Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belém de Pará”

Este  instrumento otorga, en su artículo 1º. Una definición sobre lo que debe entenderse como violencia contra la mujer, sosteniendo que ésta se refiere a: “cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.

Artículo 5º  Toda mujer podrá ejercer libre y plenamente sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales y contará con la total protección de esos derechos consagrados en los instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos.  Los Estados Partes reconocen que la violencia contra la mujer impide y anula el ejercicio de esos derechos.*

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