SERGIO EDUARDO REYNOSO NUÑO EL AMIGO QUE SE AUSENTA+

Abogado de profesión, comentarista radiofónico por herencia y cronista de la historia de su amada Tijuana .  Eso era como hombre público. Y como ser humano, hijo y hermano extraordinario, se convirtió en esposo de la Lic. Michelle Marie Iverson. Hasta el día en que fue llamado por Nuestro Señor Jesucristo.   Deja a dos hijas, un hijo y su pequeña nieta Victoria que lo traía feliz de la vida.

Sergio Eduardo, un hombre transparente en su conducta, caballeroso, solidario y siempre dispuesto a servir.  Dejó huella en sus pocos años que estuvo dirigiendo el DIF Municipal, presidido por la señora Zarema Labastida y luego cuando pasó la estafeta a doña Carmina Capuchino de Osuna. Su sensibilidad social fue patente, siempre en la búsqueda de servir y de dar respuestas afirmativas a quienes se acercaban a solicitar ayuda de la institución.

En los primeros meses de 1998, lo encontré en Palacio Municipal de Tijuana y ahí parados en el Patio Central, le comenté del proyecto que estaba trabajando por invitación de Luis Bustamante Fernandez: hacer un periódico especializado en actividades y todo lo relacionado con los trabajos de los Organismos de la Sociedad Civil (en aquel entonces se les identificaba como No Gubernamentales). Al final de la charla le pedí que hablara con su presidenta pues quería invitarla como Socia Distinguida al Patronato que se formaría.

Sergio Eduardo, cumplió y la presentación del proyecto se hizo ante los medios de comunicación y con la presencia de la señora Zarema. Acompañados de los integrantes del Patronato Doña Cecilia Barone de Castellanos y los licenciados Mario Enrique Mayans Concha, Carolina Aubanel Riedel y Elsa Arnaiz Rosas quienes junto con la que esto escribe, iniciamos esta actividad que aún sigue, con el único propósito de ponerla a las ordenes de quienes integran en Baja California el sector del Voluntariado.

SU INESPERADA PARTIDA

El dolor de su repentino fallecimiento nos sorprendió a todos. Cinco días antes, lo habíamos visto en un evento. Platicado con brevemente pues la reunión había concluido y cada quien subía a su automóvil para no entretener la circulación. La muerte siempre es inesperada, especialmente cuando no la antecede enfermedad que propicie la hospitalización.  Todavía hoy, no podemos creer que el hombre, el amigo, el bromista que comentaba detalles del evento, 5 días después habría de ser llamado por el Padre Celestial.

A su compañera en este último tramo de su paso por este mundo, ciertamente le será difícil recuperarse de tan inmenso dolor.  Pero los hermosos recuerdos vividos le fortalecerán, así como el amor de sus hijos, nieta y familia. Se fue físicamente, pero queda en el corazón y memoria de todos los que tuvimos la fortuna de ser parte de su vida terrena. Que Sergio Eduardo Descanse En Paz. A partir de ese martes 25 de mayo, ya está en el sitio ideal para las almas buenas, junto a Dios Nuestro Señor. (lep)

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