ASESINATOS DE MUJERES EN MÉXICO

Hace pocos meses, el presidente Andrés Manuel López Obrador, culpaba a sus enemigos políticos de haber puesto de moda el término FEMINICIDIO para perjudicar a su gobierno.

De inmediato las personas conocedoras de ese término que identifica casos específicos de asesinatos de mujeres, manifestaron públicamente que el presidente estaba en un completo error. Solo para afianzar este dicho, que es el correcto, presentamos un poco de esa historia.

El término de feminicidio (feminicide en inglés) se desarrolló en la literatura feminista en la década de los setenta para evidenciar el sustrato sexista o misógino de numerosos asesinatos de mujeres que permanecían ocultos cuando se hacía referencia a ellos a través de palabras neutras como homicidio o asesinato. La formulación teórica y metodológica de feminicidio de feminicidiose atribuye a la socióloga Diana Russell quien utilizó este término ante el Tribunal Internacional sobre Crímenes contra Mujeres, celebrado en Bruselas en 1976, pero sin definirlo en forma explícita.

Dra. M. Lagarde

En 1990, Russell y Caputi, definen al feminicidio como “…el asesinato de mujeres por hombres motivado por odio, desprecio, placer o sentido de posesión hacia la mujer”. En el 2001, Russell y Harmes amplían la noción de feminicidio para incorporar todas las manifestaciones de machismo masculino y no sólo las de odio. También reemplazan “mujeres” por personas del sexo femenino en reconocimiento de que las niñas y las recién nacidas pueden ser también víctimas de asesinato. Estas autoras adoptan así una nueva definición de feminicidio delimitada bajo los siguientes términos: “El asesinato de personas del sexo femenino por personas del sexo masculino debido a su condición de ser personas del sexo femenino”

Actualmente, el asesinato de mujeres por razones de género se le reconoce bajo diferentes términos, como femicidio o feminicidio. La diferencia entre ambas expresiones ha sido objeto de un amplio debate en América Latina sin que exista consenso a nivel teórico en cuanto al alcance y contenido de cada una de ellos. En el caso particular de México, el tema de los asesinatos de mujeres por razones de género se debate desde la década de los noventa a raíz de las desapariciones y muertes de femeninas ocurridas en Ciudad Juárez, Chihuahua y otras localidades próximas a la frontera con los Estados Unidos de Norteamérica. Es dentro de este contexto que la antropóloga Marcela Lagarde utilizó por primera vez en México el concepto de feminicidio.

De acuerdo con esta autora el feminicidio se produce cuando el Estado no proporciona a las mujeres las garantías necesarias y las condiciones de seguridad en espacios tanto públicos como privados. El feminicidio se produce y reproduce por la concurrencia, de manera criminal de diversos factores, entre ellos, el silencio, la omisión, la negligencia, la ceguera de género y la colusión parcial o total de las autoridades encargadas de prevenir y erradicar los secuestros, las desapariciones y los crímenes contra niñas y mujeres. Un elemento central presente en la definición de Lagarde, es la impunidad que caracteriza a los crímenes de género cometidos conta las mujeres y niñas. Sobre este punto el Secretario General de Naciones Unidas ha señalado el impacto que tiene la impunidad sobre la vida de las mujeres en los siguientes términos:

“Cuando el Estado no exige responsabilidades a los perpetradores de la violencia, no sólo alienta la comisión de nuevos actos de esa índole, sino que da a entender que la violencia que ejerce el hombre contra la mujer es aceptable o normal. El resultado de esa impunidad no es sólo la negación de la justicia a las distintas víctimas/sobrevivientes, sino que refuerza las desigualdades predominantes que afectan a otras niñas y mujeres también”. *

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