DON ONÉSIMO GONZALEZ Capitán Cucapah

En una visita a Mexicali, visitamos las instalaciones del Congreso y tuvimos el gran honor de conocer a Don Onésimo González, último líder tradicional cucapah. Respetuoso, correcto de ideas muy claras aceptó tener una charla breve (porque lo esperaban algunos legisladores) que fue publicada en la Gaceta #30. Aquí la ofrecemos completa.

Delgado, bajo de estatura, vestido de negro, incluyendo sombrero de ala ancha en el que destaca una cinta azul cerúleo (cielo), tejida de chaquira, botas que hablan de cientos de kilómetros caminados en el desierto, en donde se ubica su hogar, al sur de Mexicali. Es don Onésimo González, capitán del grupo cucapah que visita la capital del estado para hablar con autoridades del Instituto Nacional Indigenista.

Su hablar es fluido, sus ideas claras y amablemente las comparte con Red Social. “Tengo 67 años y mis compañeros me han honrado, como su autoridad moral. En la Comunidad Cucapah vivimos 45 familias, en total somos poco más de 250 personas.

Vivimos en un ambiente tranquilo, dedicado a la pesca y a la artesanía de chaquira, hacemos brazaletes, pectorales, pulseras y nos adornamos con cintas. En el grupo se respeta, especialmente a los mayores, pero también se respeta la convivencia entre todos.

“Cuando hay alguna diferencia, me llaman, pues inmerecidamente me han nombrado su autoridad máxima, es un título de honor, soy como un consejero moral, pero se me escucha y se atiende a mis opiniones o consejos. Los problemas no son mayores, así que se pueden solucionar con la palabra, que las dos partes expongan sus sentires y entonces de acuerdo a mi experiencia y a lo que escuche doy mi opinión y casi siempre el problema queda resuelto y todos lo aceptamos.

“Nuestra ley tiene cientos de años, tal vez miles, en nuestro pueblo se ha convivido sin mayores problemas con una sola autoridad que es respetada por todos. Ahora no, por ejemplo hay una Ley Agraria que es un papel y que nos puede destruir.

Así como Hernán Cortez con su espada mochaba cabezas, así un Certificado Agrario mocha la cabeza de un pueblo como el nuestro. Llega una persona a decirnos “Yo tengo este papel y soy dueño. Ya no te pertenece”. Y todo con el apoyo del Gobierno.

Y qué pasa con los derechos que nos transmitieron nuestros abuelos y los abuelos de ellos? Ahora ya no se nos respeta ni nuestras propiedades., ni vidas, ni tradiciones ni cultura. Eso que llaman ahora “usos y costumbres” de nosotros no los reconocen los actuales gobernantes. Me pregunta usted ¿qué necesitamos? Pues algo muy simple: que nos respeten, que reconozcan nuestros derechos que vienen desde nuestros antepasados. No es mucho pedir, que la autoridad civil nos respete.

“Usted me está viendo en mi presencia física, pero también tengo y todos mis compañeros tenemos presencia cultural con nuestras danzas, lenguas, tradiciones, forma de vida. Todo eso que unido nos convierte en seres humanos, en hombres y mujeres merecedores de respeto. Por eso me ve ahora aquí en la Cámara (de Diputados) vengo con encargo de mi pueblo para pedir que nos respeten como seres humanos. Y que nos respeten también como seres morales que tenemos costumbres diversas o como la gente está acostumbrada.

“Como usted ve pedimos solo que se nos respeten nuestros derechos”.

(lep)

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