Editorial enero 2021

¿Hay futuro en medio de la tempestad?

            Ante un gobierno centralizador que modifica todo lo que puede para ponernos dificultades y poder figurar como el protector por excelencia de los desvalidos. Ante la tempestad que llena de muerte a nuestra Patria y que empobrece más a los más pobres, muchos compañeros del Tercer Sector, el de las Organizaciones de la Sociedad Civil, algunas de ellas con más de un siglo de servicio, se preguntan si podrán subsistir, si podrán salvar su existencia, si podrán seguir adelante en medio y después de una tempestad que no parece tener para cuándo amainar.

         Consideramos que esta situación figura como un reto grave para calibrar la esperanza misma, así como la valentía que las O.S.C. han sabido mantener a lo largo de toda la historia de la humanidad.

         Resuena como un eco la voz inolvidable que desde el Evangelio nos aseguró que siempre tendremos pobres entre nosotros. Y también los versos místicos de San Juan de la Cruz que nos aseguraron que, en el ocaso de nuestras vidas, seremos examinados en amor.

         De hecho, el nacer y terminar continuo de las agrupaciones ha sido una constante a lo largo de toda la historia universal. Siempre se han fondado y se han acabado nuestras organizaciones. Mientras unas llegan otras se tienen que despedir por la muerte de sus fundadores o por la desaparición de sus líderes, de sus benefactores o de los bienes y estructuras que, cumpliendo su cometido, se pueden agotar. Sí, todo parece desvanecerse. Se queja uno de la insoportable levedad del ser en este mundo.

         El amor y la misericordia que ayuda a los demás con las clásicas catorce obras de misericordia, siete que miran al cuerpo y las siete que miran al alma son, sin embargo y en contra de todos los realismos pesimistas, algo constitutivo de la condición humana porque es lo único que le puede dar un significado permanente y un valor inconmensurable a la dignidad infinita de cada persona.

         De modo que organizar empresas para hacer el bien, bien hecho, o lo mejor que se pueda, siempre ha sido algo característico de nuestra especie humana a la luz y bajo el fuego de valores religiosos y también civiles.

         Las pandemias van y vienen. Después de la tempestad viene la calma. Y por fortuna los malos gobiernos que no nos quieren o que han intentado usarnos para sus corrupciones, pasarán también.*

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