MUY ESPECIAL LA XXVII POSADA SIN FRONTERA

Por: Luz Elena Picos

Año de la Pandemia… 2020. Como cada año defensores de migrantes, realizaron su tradicional Posada Sin Frontera, en el Parque de la Amistad de Playas de Tijuana. No era cosa de ignorar la reunión binacional que desde 1993 se ha llevado a cabo en la esquina oriental que une la frontera México – Estado Unidos de América.En donde año con año se unían familias que aún separadas por la valla metálica, era posible contemplar a sus seres queridos que puntualmente acudían a la cita anual. No hubo piñatas, tampoco tamales o chiquillos que alegres trataban de entender porque no podían abrazar a sus seres queridos. Defensores de Migrantes de uno y otro país en esta ocasión, como muchos grupos humanos han estado haciendo a lo largo de este año, se las ingeniaron para cumplir con un programa, aunque fuera mínimo.Con los aspectos más importantes: oraciones, cantos sin faltar villancicos y la petición de posada.También presentaron en brevedad, una mujer y un hombre, sus dolorosos testimonios, luchas y esperanzas para resolver su situación y pasar al país del norte y reunirse con sus familias. El P. Pat Murphy desde hace algunos años director de la Casa del Migrante de Tijuana, con su característica sensibilidad y valor, recordó que los derechos no tienen frontera y “si tenemos que gritar para que se les respete y reconozcan que los migrantes, no importa de donde vengan, lo seguiremos haciendo”. Y reconoció que “cuando el gobierno de México y especialmente López Obrador, no quiere ayudar nada… nada… nada, ahí están los Bienhechores acercando la ayuda. Que Dios los bendiga”.

El Obispo de San Diego Ramón Bejarano que por primera vez acudía a esta Posada sin Frontera presentó un mensaje de esperanza para que con el cambio de gobierno, se pueda ver una reforma para que los migrantes reciban un trato más compasivo y en especial se les respete sus derechos.Inmediatamente después se recordó por sus nombres a los migrantes que murieron en el intento de pasar al país del norte.Personas comprometidas con los migrantes que desde los dos países luchan arduamente, estuvieron presentes, coordinándose en la conducción del evento, por Estados Unidos, Celeste Catón y por México, Mary Galván de Casa Madre Asunta, para mujeres migrantes. Sin lugar a dudas, son las mujeres y los hombres comprometidos con la causa de los migrantes, los que luchan por el reconocimiento de esas personas que ante la falta de oportunidades en su país, deciden abandonarlo, arriesgando su vida en ese anhelo de vivir mejor. (lep)

Obispo de San Diego, Ca., Ramón Bejarano

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