HABLEMOS DEL ALTRUISMO

Por Loreto Martín Moya

¿Qué es el Altruismo?

¿Qué hay detrás de muchas de las conductas altruistas?

¿Bajo que condiciones es más fácil que nos mostremos generosos con el otro?

El ALTRUISMO es uno de los valores o motivos más importantes que rigen la interacción social. Parece estar íntimamente relacionado con la solidaridad y ayudar a otras personas. De hecho cuando somos niños, nuestra supervivencia está condicionada al altruismo de nuestros propios padres.

No obstante y fuera de lo que se cree dentro de la cultura popular, el Altruismo no está exento totalmente de razones o motivos. No emana de la bondad más pura o absoluta del ser humano.

Esta idea se basa en numerosos estudios e investigaciones psicológicas cuyo objetivo era el de esclarecer qué es exactamente el Altruismo, de donde emanan las conductas aparentemente altruistas y desinteresadas y en que condiciones surgen.

Altruismo o conducta de ayuda.

En la actualidad los psicólogos utilizan dos términos diferenciados: altruismo y conducta de ayuda. Esta última expresión surge a raíz de un grupo de investigadores que quieren centrarse exclusivamente en conductas que objetivamente, ayudan a un tercero; dan igual las razones por las que ese tercero es ayudado.

Muchos actos aparentemente generosos y caritativos no son más que el resultado de conductas de pánico o euforia. Estas emociones llevan al individuo a llevar a cabo una serie de acciones que están poco relacionadas con el hecho

altruista, aunque un tercero se beneficie. Por ello aunque cualquier conducta altruista es una acción de ayuda, no todas, son necesariamente altruistas.

Empatía y Altruismo.

La discusión sobre la existencia del motivo altruista, emana de alguna manera a partir de la emoción que creemos debería acompañar a ese altruismo. El origen del Altruismo podría rastrearse en la emoción que lo causa. Esta emoción como Martín Hoffman (1975) concluyó, podría denominarse empatía.

El mismo autor define la empatía como una respuesta afectiva que es apropiada para la situación de otra persona distinta a nosotros. Esa respuesta afectiva se podría traducir después en conducta de ayuda. Hafield, Cacioppo y Rapson (1993) hablan del contagio emocional y de cómo este es el componente fundamental de los procesos empáticos y del hecho altruista. El

contagio emocional tiene dos mecanismos básicos:

  • Reguladores en la interacción no verbal: Nuestras acciones se caracterizan por tener a la sincronización e imitación inconsciente de la voz, los movimientos y posturas y las expresiones de nuestros interlocutores.
  • Feedback Facial: Algunos cambios en nuestras facciones pueden provocar variaciones en nuestra experiencia emocional. Pueden provocar variaciones en nuestra experiencia emocional.

Se ha estudiado durante mucho tiempo, y esta frase ilustra a la perfección el enigma de nuestras emociones: ¿lloramos porque estamos tristes… o estamos tristes porque lloramos?

Si nos relacionamos con alguien que se siente mal, es fácil que nuestra expresión facial pase a concordar con la del otro, es decir, se sincronice. Se producirá a su vez un proceso de feedback facial, puesto que cambiará el estado emocional en una dirección congruente con la del otro y ahora con la de nuestra expresión facial.

Activismo intrínseco: hipótesis de la compasión Balson (1979) identifica el altruismo con la compasión y defiende que el hecho altruista transcurra a través de varias etapas. Batson dice que la motivación altruista es un fin en si misma y no implica ningún beneficio para el individuo.

Después de que el sujeto haya sentido esa motivación altruista tiene lugar un calculo hedónico, donde se realiza una ponderación de las consecuencias de la acción, pero este siempre se da después de haber sentido esa motivación prosocial.

Para Batson, por tanto, el Altruismo -que él llamaría compasión- es intrínseco,

porque la conducta de ayuda es satisfactoria en sí misma: no busca nada más

allá del interés del otro.

Altruismo intrínseco: Ayudar con beneficios añadidos. Otros autores no obstante defienden que el Altruismo es intrínseco, es decir, no es satisfactorio en sí mismo. La satisfacción no viene exclusivamente por haber añadido o evita unos ciertos costes. Esta ponderación se realizaría sin que sea preciso sentir compasión de antemano.

*Loreto Martín Moya

Psicóloga y Estudiante del Master de

Psicología

General Sanitaria por la UAM

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