A quién premiar hoy?

A la pregunta de ¿Quiénes son las personas más generosas con los que hoy están enfermos, hambrientos, desconsolados por la muerte de los suyos y atemorizados por una pandemia que parece invencible? No parece haber ninguna duda. Los más generosos son todas las personas que de la manera más amorosa han ayudado a su prójimo en este gran

sufrimiento, dándose a sí mismos y desprendiéndose, incluso, de bienes que les

son necesarios.

¿Por quiénes empezamos? Unos dirán que por los que, perteneciendo a la familia médica, han expuesto su vida y quizá la de los suyos para atender y curar a los que sufren. A estas personas debemos agregar a aquellos otras que con su trabajo riesgoso han salido para hacer posible la subsistencia de todos los demás realizando las labores más esenciales para que la vida siga siendo posible. Están además las personas que lo han hecho y lo siguen haciendo sin darse tregua, tanto en lo individual como en las Organizaciones de la Sociedad Civil que hoy multiplican los panes y los peces para socorrer a quienes más sufren la enfermedad, el hambre, la pérdida del trabajo y la falta de techo donde vivir.

Si damos un rápido vistazo a la historia de esta California nuestra, encontraremos que desde que se fundó la primera Misión, la de Loreto, hubo multiplicación de las generosidades para extender la ayuda a los hambrientos y sedientos. De las misiones nuestras, las primeras y las últimas, partió la ayuda desinteresada para civilizar y beneficiar al prójimo. Bajo ese propósito esencial se fue extendiendo la colonización de nuestro territorio, inclusive la de aquel que nos fue arrebatado injustamente.

La tradición mexicana y californiana, no exenta, por supuesto también de errores y de deficiencias, es una tradición de amor y de generosidad. En general, frente al pesimismo generalizado que muchos difunden hoy, hay que destacar que el bien siempre acaba triunfando sobre el mal y que la caridad y la justicia han de prevalecer también sobre el egoísmo, aunque aún falte mucho para lograr ese mundo mejor que podríamos construir entre todos.

Sabemos que, al final, el bien acabará triunfando sobre el mal. Y hoy hemos visto multiplicadas en muchos residentes de nuestra California no sólo la voluntad, sino los actos virtuosos. No son pocos los que se la han jugado por socorrer a sus hermanos en desgracia.

Con mucha sabiduría Red Social ha decidido otorgar el PREMIO ESTATAL AL ALTRUISMO a todas las personas de nuestro Estado que han volcado su generosidad en esta pandemia y que reflejan y reviven la solidaridad justa y generosa de nuestras mejores tradiciones patrias.

El Premio no se declara desierto, toma una pausa a la que le obligan las circunstancias que vivimos, para luego reanudar la premiación que, al reconocer la generosidad de personas e instituciones específicas trata, de esa manera, de convencer y contagiar a otros para que hagan lo mismo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *