RUBÉN VIZCAÍNO VALENCIA INCANSABLE PROMOTOR CULTURAL

Su vida transcurrió como un meteoro, que surcó velozmente el espacio exterior. El Profesor Rubén Vizcaíno Valencia de físico imponente, carácter
jovial, siempre servicial, pendiente de los jóvenes para que cumplieran sus sueños, sus inquietudes. De poetas, de actores, pintores, músicos, filósofos, humanistas, a todos les daba batería, para todos tenía un buen consejo, a todos les ayudaba a soñar y a que cumplieran sus anhelos.


Lo conocí en los años sesenta cuando después de cada representación teatral, primero del Grupo Máscaras, esperaba todo el elenco, sus crónicas
teatrales. Siempre un trato afectuoso, que hasta para decir lo que había visto mal, utilizaba la consideración y en posición de profesor, decía las
cosas que no habían estado tan bien. Pero siempre en tono positivo, en primerísimo lugar.

¿Quién no lo recuerda en su mesa de la Cafetería del Hotel Nelson?, ahí era su oficina habitual, hasta que le dieron una (en Palacio Municipal de la
calle Segunda) para su Seminario de Cultura Mexicana, Corresponsalía Tijuana que había fundado en los años 60´s. Pero también se le recuerda su actividad, frenética, siempre intensa, incansable primero en Mexicali a donde llegó de su natal Colima, en 1952 y luego en Tijuana a la que arribó en 1959.

Ciertamente el Profesor Vizcaíno nació en Comala, el 11 de septiembre de 1919, Pero se le reconocía como tijuanense comprometido con la cultura. Fue primero en muchas cosas, algunos lo recuerdan como político, fundador de un partido regional llamado Acción Cívica Bajacaliforniana que apoyó la candidatura a gobernador de Braulio Maldonado. Al ganar Maldonado lo nombró director fundador del Departamento de Bibliotecas y Misiones Culturales.

Pero ya en Tijuana además de fundar la Dirección de Acción Cívica y Cultural (cuyo nombre y funciones fueron evolucionando hasta llegar en 1975 a ser el Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC). Se dedicó con ahínco, en su calidad de maestro en la naciente Universidad Autónoma de Baja California, a gestionar la creación de la Facultad de Filosofía y Letras, lo que ocurrió en 1986 cuando se creó la Escuela de Humanidades.

Su carrera en la UABC ininterrumpida durante 40 años le dejó grandes satisfacciones: el respeto y cariño de sus estudiantes. En 1998 su nombre fue impuesto al Teatro Universitario de la UABC Campus Tijuana; en el 2000 al Colegio de Bachilleres de la Mesa. En el 2001 el Congreso Local lo condecoró con la Medalla de Honor “Adalberto Walter Meade”. En general, cada poeta, cada escritor, literato o actor, seguramente que es el recuerdo vivo del profesor Rubén Vizcaíno Valencia, porque contribuyó a su formación. En sus últimos años, con su inseparable cámara fotográfica en la mano (recordemos que fundó en El MEXICANO, el suplemento cultural IDENTIDAD) y como lo había hecho décadas atrás con los jóvenes, en las postrimerías de su vida, se dedicó a apoyar a los Clubes de la Alegría. Asistía a sus eventos, les tomaba fotos, escribía de sus eventos y los abuelitos le agradecían y jubilosos se acercaban al Profesor para platicar.

Varias veces a lo largo de su vida, tuvo enfermedades serías, pero el Profesor Vizcaíno, luchaba con denuedo y vencía. El hombre parecía indestructible y que siempre vencería a la muerte. Pero el final de su vida llegó, tras unos meses de estar en el lecho de enfermo. Ante el dolor de sus, alumnos y por supuesto familia, el corazón de Profesor Rubén Vizcaíno Valencia, dejó de latir el 30 de junio de 2001. Pero su vida, sus actitudes, su apoyo a la juventud, ahí estará en forma perenne. (lep)

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