UN MILAGRO DE REYES PARA LUIS FERNANDO

A los 11 años ve a su familia y al mundo por primera vez.

Si la providencia no se hubiera hecho presente, este niño, quizá toda su vida, habría vivido en tinieblas.

El pequeño Luis Fernando que nació con cataratas congénitas y que según diagnósticos, toda su vida sería entre sombras, sin disfrutar ni siquiera un rayo de luz, gracias a las damas integrantes del Club de Leones de Tijuana III, recibió un gran regalo, después de la vida que le dieron sus padres, este es el más grande: LA VISIÓN.

¿Se lo imagina usted? Once años, toda su pequeña vida transcurrió en tinieblas y ahora ya puede contemplar el rostro cariñoso de su mamá Juanita y de su papá Eulogio (que pronto será atendido de sus ojos, porque también tiene serios problemas).

Ahora ya conoce el rostro y el cuerpo de su pequeño hermano Israel, que con enorme cariño, desde que empezó a caminar, se convirtió en su lazarillo, en su compañero de juegos y de travesuras.

Hace dos años el papá de Luis Fernando llegó a Tijuana, de su natal Zuquiapa, Guerrero, buscando mejores oportunidades de vida. Allá quedó su hija mayor Sandra de 14 años, en espera de que las cosas mejoren y pueda traerla para reunir a toda la familia.  Esa decisión fue tan sabia que logró revertir lo que en Chilpancinco le habían asegurado los médicos, que su hijo nunca vería. 

En octubre le operaron un ojo y en noviembre el otro. Con el primero requirió rehabilitación, ya que estaba muy dañado y con el segundo, fue todo un éxito porque ya pudo conocer a su familia y en general las pequeñas cosas, de las que su hermanito menor, le hablaba.  Pronto podrá ingresar a la escuela, a recuperar el tiempo perdido.

Por ahora, tiene una enorme curiosidad e inquietud por conocer el mundo y todo lo que hay en el.

CADENA DE AGRADECIMIENTO.

*Empieza para el Dr. Kenneth W. Wright, director del Hospital de Oftalmología Pediátrica Cedars Sinai Medical Center quien fue, con sus conocimientos y generosidad, guiado por Dios para que se realizara el milagro.

*Para el Club de Leones III y en especial para su presidenta Alicia Oropeza de Valdez, por su bondad, entusiasmo y pasión en servir a sus semejantes en desgracia.

*A la señora Socorro L. de Torres que descubrió a Luis Fernando y ha estado pendiente de cada una de sus etapas que ha ido cubriendo, hasta este buen fin.

*A la señora Emma (socia del club) que no ha escatimado tiempo y entusiasmo para llevar a consulta y a terapia al pequeño.

*Y por supuesto a la Fundación CODET y al doctor Arturo Chayet por poner al alcance de los más necesitados, su equipo humano y técnico, de primerísimo nivel.

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