LAS CIUDADES Y SU GENTE. MÁS QUE NUNCA: UNIDOS

En este momento, la humanidad está pasando por una crisis que ni siquiera los aficionados a las películas y series de terror lo hubieran imaginado. Una microscópica partícula con nombre y apellido: COVID 19, llegó a captar la atención y miedo de millones de personas.

Y conforme han ido pasando los días, más y más se ha llegado a la conclusión que esta terrible prueba está uniendo a la humanidad. Porque salvo algunos políticos que no piensan en la salud y vida de los seres humanos, la gran mayoría de los sectores de las distintas naciones están de acuerdo en que esta lucha por conservar la vida, se debe estar unidos.

Haciendo un parangón con la mística que distingue a los Organismos No Gubernamentales (ONG) y/o de la Sociedad Civil, *Transformar la vida de quienes más lo necesitan. *Hacer lo más posible, con menos. *No escatimar el esfuerzo y el trabajo para cumplir el objetivo primario. El panorama se contempla difícil, delicado y tremendamente costoso.

¿Cómo ha sido posible que las instituciones del Tercer Sector sobrevivan? En Tijuana, que es el único municipio (hasta donde se sabe) que cuenta con un Consejo Municipal de Organismos de la Sociedad Civil (COMOSC), se ha construido un tríptico que hasta hace poco funcionaba: Sociedad Organizada, Ayuntamiento e Iniciativa Privada. No era perfecto, como todo lo humano que falla en algunos casos, pero el funcionamiento permitía cumplir con el objetivo primero: “Transformar la vida de quienes más lo necesitan”. Se basaba en la UNIÓN.

Con el tiempo se dieron cuenta, dirigentes y voluntariado, que había que complementar con la creación de Redes para fortalecerse en necesidades comunes y formas de solucionar sus problemáticas afines. Y así, desde hace alrededor de 20 años, se han ido creando. Las hay que solo admiten a quienes atienden la cultura, las adicciones, personas con discapacidad, migrantes, etc. Y hay otras, no muchas, que decidieron abrir sus puertas a actividades en distintos rubros o problemática. No importa por cual opción se decidan, sino la fortaleza que adquieren con la UNIÓN.

¿Qué tanto se puede lograr?
Decía un presidente municipal: me vienes a pedir ayuda, pero tú y cuántos más van a cumplir con ese proyecto? no creo que tú puedas solo. Había algo de razón en el funcionario y se trabajó en ello. El Llanero Solitario, personaje del cine, no andaba solo, Toro el indio lo acompañaba. En las instituciones se decidió trabajar no tan solo puertas adentro, sino salir a la sociedad, reclamar sus derechos al reconocimiento así como apoyos y respeto.

Y, si en un principio interesaba tener una Ley de Fomento, crear un Consejo Estatal que une a Sociedad Civil y a funcionarios de todo el estado así como fijar un presupuesto para el voluntariado, había que ir por más.
Se trabajó en el Reglamento Municipal que determina esos mismos derechos señalados para el Estado, pero para fortalecer a los grupos de Tijuana. Esos documentos trabajados muy de la mano con diputados y cabildo, son la base para recibir algunos servicios sin costo, solo con la condición de rendir cuentas claras.

Por desgracia, los cambios de funcionarios recientes han causado los problemas de siempre: la falta de conocimiento en la labor que desarrolla la Sociedad Civil, el desconocimiento de quienes no han trabajado en el sector oficial que tiene sus propias características y la tardanza para aprender.

En el Ayuntamiento de Tijuana hubo voluntad para preguntar y aprender. Se ha podido trabajar en unión y los resultados están a la vista, aún en tiempo de crisis.

Pronto, (es lo deseable) que se supere ese grave problema de salud, los gobiernos y sociedad organizada continuarán cumpliendo unidos el objetivo, servir a quienes más lo necesitan.

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