En Cahova y Cavim Cambian las vidas de niños y mujeres maltratadas

Tienen un programa de tres años para la atención de los niños y sus familias.

Surgieron a iniciativa de María Cristina Ramos de Hermosillo (QEPD), cuando ella era presidenta del DIF Municipal de Mexicali, para atender a las mujeres y a sus hijos víctimas de la violencia familiar, con la finalidad de lograr un cambio en sus vidas.


Se trata de Cahova (Casa Hogar para Varones) y Cavim (Centro de Atención de la Violencia Intrafamiliar de Mexicali), que se crearon en julio y septiembre de 2001 en Mexicali, respectivamente, meses después de que Ramos de Hermosillo falleciera y no pudiera ver su obra hecha realidad, pero que son dos instituciones que siguen proporcionando sus servicios a la comunidad.

Como presidente del DIF Municipal, María Cristina Ramos se percató de la necesidad que había de atender a las mujeres y niños víctimas de la violencia familiar, para evitar que los menores abandonaran sus hogares por esta causa para irse a vivir a la calle y estuvieran expuestos a varios riesgos.

Reciben los niños atención integral en Cahova Iniciaron con ocho pequeños y actualmente Cahova atiende a 48 niños y adolescentes, que van desde los cuatro hasta los 18 años de edad, ofreciéndoles atención integral en todas las áreas del desarrollo y trabajando paralelamente con su familia para poder reintegrarlos en un periodo de tres años, afirma la Lic. Georgina Montes Orozco, directora de esta casa hogar.

Los niños que recibe Cahova son enviados por la Procuraduría para la Defensa del Menor y la Familia (Sistema DIF estatal); por el DIF Mexicali, a través del programa de Rescate en las Calles, o referidos por la propia familia, que acude de manera voluntaria a esta casa hogar para solicitar el servicio.

El perfil de los niños que recibe Cahova es que tengan entre 5 y 11 años con 11 meses de edad; vivan una situación de maltrato en casa, que ocasiona andar en la calle o estar en riesgo; que no consuman estupefacientes y no haber ocasionado daños a terceros.

“Los niños están en esta casa hogar en resguardo hasta que logremos que la familia haga un cambio de vida”, agrega Montes Orozco, “son niños maltratados y son víctimas, lo que hace que muchas veces decidan irse a vivir a la calle”. Añade que muchos llegan resentidos con la vida y “nosotros nos encargamos de romper las cadenas del maltrato y evitar que el medio los involucre en situaciones de riesgo”, por lo que cuentan con un equipo interdisciplinario integrado por 19 personas, entre psicólogos, maestros, tutores y cuidadoras.

“Nuestro programa contempla tres años de atención para el niño”, comenta la directora, “en este tiempo trabajamos de manera integral todas las áreas del desarrollo: educación formal, atención psicológica, vida diaria, salud, deportes, recreación, formación en la fe, todo esto en un ambiente de amor y respeto, fomentando los valores”. Paralelamente, afirma, “trabajamos con la familia de origen del niño a través de orientación familiar, asistencia psicológica (terapia familiar), y mediante el programa Escuela para Padres, buscando con ello ampliar nuestro programa hasta el hogar mismo, en la medida que la familia sea capaz de implementarlo, para así evitar que el niño vuelva a ser expuesto a situaciones de riesgo”.

En muchas ocasiones, la incapacidad o falta de interés de las propias familias son las que marcan la pauta y retrasan el egreso de los niños de esta casa hogar, teniendo éstos que permanecer durante más tiempo en Cahova, hasta que ya como jóvenes puedan valerse por sí mismos y vivir de manera independiente.

Cuando son niños que ha traído voluntariamente la familia, si la madre o sus parientes dejan de visitarlo por más de tres meses, Cahova notifica a la Subprocuraduría del DIF Estatal para que se ponga a disposición la tutela y deje de ser voluntario. Si la madre vuelve a presentarse, tiene que tramitar las visitas a través de las autoridades y cumplir con las disposiciones legales para recuperar a su hijo.

Si son niños enviados por el DIF a Cahova, se trata generalmente de menores que han vivido violencia grave, por lo “que buscamos que el agresor sea debidamente denunciado, o bien, en caso de padres adictos, que éstos se sometan a un tratamiento de rehabilitación”.

En estos casos, la tutela la tienen las autoridades porque estos niños han vivido violencia grave y los familiares deben presentar documentos oficiales que remite la Subprocuraduría para ver a su hijo y siempre con la vigilancia del personal de Cahova.

Montes Orozco añade que a los niños se les proporciona educación desde preescolar hasta universidad, y en este nivel les otorgan becas cuando cumplen la mayoría de edad si quieren seguir estudiando. Si no desean cursar una licenciatura, los apoyan para que estudien una carrera técnica y tengan una forma de ganarse la vida.

Agrega que realizan una actividad al año para recaudar fondos y es un sorteo anual donde rifan una casa, un automóvil, una motocicleta y una moto Split, que se lleva a cabo el 21 de Noviembre y representa el 50% del sostenimiento de la casa. “La Fundación Marianita Curiel A.C. nos ayuda con alimentos”.

El pago de servicios representa un gasto importante para esta casa hogar, ya que han llegado a pagar 42 mil pesos por la luz al mes y “ahorita instalamos paneles solares para ahorrar recursos”. (E. S.)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *