¿Quiénes están obligados a educarse para la democracia y cómo han de hacerlo?

I.-
1.- TODOS En efecto, todos estamos obligados a educarnos porque somos personas, porque tenemos inteligencia y la inteligencia nos obliga de hecho a comunicarnos entre nosotros, tener una vida servicial y esforzada para lograr mediante el trabajo y el esfuerzo propio comunicarnos muchos bienes unos a otros, de tal modo que nuestra convivencia sea digna. Si no fuera porque estamos hechos para comunicarnos bien, nuestra especie no hubiera podido subsistir porque somos de los animales que nacen más débiles e indefensos, y, además, el que se enconcha en su propio egoísmo, desperdicia su inteligencia y su voluntad que están hechas para convivir bien con los demás, para lograr una mejor sociedad que a todos nos dé un ambiente de justicia y de solidaridad social, económica, política, educativa, y un auténtico estado de derecho que propicie nuestra realización personal en todos los aspectos posibles que derivan de vivir juntos y hacerlo lo mejor que podamos. Por eso, la democracia no será un sistema perfecto, pero si prescindimos de ella, la dignidad del hombre y sus derechos humanos fundamentales vienen a menos o son, incluso destruidos por la violencia, el desorden, la explotación del Hombre por el Hombre etc. En otras palabras, la democracia es el único sistema político que conviene a la dignidad infinita del ser humano inteligente y destinado a convivir bien con los demás y construir con el esfuerzo de todos y de cada uno, cada vez una mejor sociedad. Sin ella, ni la libertad ni el trabajo ni los demás bienes pueden lograrse bien.

2.- LOS GOBIERNOS. Todos los poderes en que se divide el gobierno deben educarse para dialogar y lograr el consenso de la sociedad civil para construir entre todos la mejor sociedad que nos sea posible. Todo gobierno se legitima sólo si cumple con el deber de respetar el voto y la voluntad de los ciudadanos o gobernados de la mejor manera posible. Es indudable que es el consenso democrático para elegir a los gobernantes y para administrar los bienes de todos, lograr las mejores leyes posibles que todos cumplan (incluido el gobierno) y oír en justicia a los ciudadanos para resolver sus conflictos: la justicia de los negocios entre las gentes o justicia conmutativa; la justicia distributiva a la que todos tenemos derecho e incluye techo, trabajo, salud, pensiones, educación etc.

3.- LOS GOBERNADOS. Todos los miembros de la sociedad estamos obligados no sólo a votar, sino a crear instituciones y partidos para elegir los mejores programas para resolver nuestros problemas y necesidades y los bienes que sólo la vida en sociedad es capaz de procurarnos. Para elegir también a los mejores gobernantes de acuerdo con nuestra conciencia bien informada y con nuestra participación no sólo con el voto sino con todo tipo de contribuciones para el bien común que incluye todos los bienes antes enumerados y la justicia social.

II.-
Hemos sostenido y tratado de demostrar muchas veces en la RED SOCIAL DE BAJA CALIFORNIA que vivir bien en sociedad se parece a una buena orquesta en la que tendremos que tocar todos de manera afinada y concertada; que toda dirección de la orquesta es para lograr buena música (en política, lograr lo mejor posible el bien común) y que tanto gobiernos, como sociedad civil, han de aprender a dialogar y actuar entre sí de modo que entre todos podamos construir la mejor sociedad nacional y mundial que nos sea posible. Que la política ha de ser servicial y ha de buscar ante todo lo justicia, y no el lucro derivado del egoísmo estéril.

Hoy nos quejamos con dolor de la inseguridad, de la violencia, de la injusticia, de la corrupción de la impunidad, de la falta de leyes y de planes efectivos para nuestra sociedad. Pues nada de esto se logra sin el trabajo conjunto y una efectiva democracia en la que todos contribuyamos para vivir mejor.

III.-
Los errores más graves que se cometen y que arruinan la vida democrática y el bien de todos derivan de que los gobiernos, atribuyéndose una representación perfecta e infalible de los ciudadanos, en todos los aspectos, se niegan a reconocer la necesidad de trabajar de común acuerdo con la SOCIEDAD CIVIL, pues sin ella nunca se dará abasto para lograr el bien de todos. Gobierno soberbio que nunca escucha a los gobernados cava su propia tumba. Por parte de los gobernados, el error más grave es ver al gobierno como el surtidor gratuito de todos los bienes y mantener una actitud individualista y egoísta que se niega a todo esfuerzo por el bien de todos.

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