INDIFERENCIA PARA DONAR SANGRE Fallan las campañas porque no se puede cambiar esta idiosincrasia

Dra. Genoveva Ochoa Ortíz
“Un solo donador puede beneficiar a cuatro personas, ya que la sangre está compuesta de glóbulos rojos, plaquetas, plasma y crioprecipitado. Los glóbulos rojos se utilizan para accidentados o anemia; las plaquetas para las personas que están en quimioterapia y tienen cáncer o bajas defensas; el plasma para quienes tienen problemasde coagulación y los crioprecipitado en enfermedades como la hemofilia. La sangre no es fabricable, ni sustituible, no es comercial.

Mientras que en Estados Unidos el 80% de la sangre que se utiliza en los hospitales proviene de la donación altruista; aquí en México es por reposición porque no hay cultura de la donación y “no podemos cambiar esta idiosincrasia”, afirma la doctora Genoveva Ochoa Ortiz.

La responsable del Banco de Sangre de la Cruz Roja Tijuana comenta que a diferencia del vecino país, donde hacen campañas y tienen buena respuesta de la gente, “en México pensamos que no la necesitamos, a los mexicanos no nos interesa el vecino”, lo que da por resultado que el 95% de la sangre sea por reposición y solo el 5% sea por donador altruista.

Ochoa Ortiz, quien es una prestigiada hematóloga oncóloga, agrega que es cultural la donación “no somos educados ni cultos ni responsables” y las campañas que se llevan a cabo en México “no sirven para nada” porque no se ha podido cambiar esta idiosincrasia.

“Esto no pasa en Suecia, Holanda ni Inglaterra”, asegura, “los países católicos tienen un nivel socioeconómico más bajo que los países del norte y es la condición de pobreza, de educación y de cultura (la que impide donar), porque la cantidad de sangre que se dona no afecta a nadie”.

Afirma que en México el 50% de las personas no quiere donar por miedo al piquete, tienen fobia; el otro 30% obedece a que están mal alimentados y no califican porque una extracción de sangre no debe de poner en riesgo la salud, y el resto porque no tiene el perfil requerido.

Explica que a raíz de la aparición del HIV en la década de los 80 ́s desapareció la figura del donador remunerado, que generalmente eran alcohólicos y drogadictos que acudían a donar sangre porque era lo único que tenían para conseguir dinero.

Tanto los alcohólicos como los drogadictos son considerados de alto riesgo para donar sangre por las prácticas que tienen, comenta la doctora Ochoa, y poreso desapareció el donador remunerado para dar paso al donador altruista (que es voluntario) y al donador por reposición (familiares y amigos de un paciente que donan cuando así se requiere).

A partir de 1990, además de quitar al donador remunerado, se dejó la responsabilidad al hematólogo en lugar del médico general, y por lo tanto quedaron estas tres condiciones: primero que sea médico especialista el responsable de un banco de sangre; segundo que no sea donador remunerado y tercero que la sangre analizada sea segura, afirma la Dra. Ochoa Ortiz.

Y recuerda que los bancos de sangre existen desde los 40 ́s, después de la Segunda Guerra Mundial, para evitar la transmisión de enfermedades como la hepatitis B, hepatitis C y HIV, y se encargan de realizar estudios, conservar y preservar la sangre para que ésta sea segura.

“El banco de sangre no vende, lo que se cobra es por hacer análisis para garantizar tener una sangre segura”, afirma, “y tener un banco de sangre es muy costoso”.

A diferencia del Hospital General, que el 80% de los casos que atiende son por condiciones médicas, explica la doctora, a la Cruz Roja Tijuana llegan personas heridas en circunstancias violentas y aunque acuden voluntarios vinculados al paciente para donar sangre, muy pocos son candidatos idóneos.

Afirma que siempre en el Banco de Sangre de la Cruz Roja “estamos en números rojos”, porque sí se les atiende a los heridos, pero no reponen la sangre, pues aunque llegan familiares y amigos a donar, la mayoría de las veces no cumplen con el perfil requerido.

Y respecto a si una persona con tatuaje o piercing puede donar sangre, la especialista añade que sí puede hacerlo después de que haya pasado un año de que se los haya hecho.

Explica que en los primeros seis meses después de haberse realizado un tatuaje o un piercing existe “un periodo de ventana”, en el cual el laboratorio no puede detectar si hay una enfermedad como el HIV, y por seguridad se pide que por lo menos haya transcurrido un año para que puedan donar sangre. (E. S.)

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