La Gaceta Red Social Edición Diciembre 2019

Concluye un año que para los mexicanos resultó diferente, complicado y hasta difícil. Pero en concreto, reflexionemos sobre nuestra Baja California y en cada uno de sus municipios. Un partido político (que a veces algunos lo identifican como Grupo o Club) que gobierna, en todo el estado. Es indudable que los cambios muchas veces son necesarios. Cambiar para mejorar es la aspiración que se tiene. Primero fue el PRI que gobernó desde que Baja California era territorio. Luego el PAN, lo hizo durante 30 años, Ahora es uno nuevo, curiosamente integrado en su enorme mayoría por ex miembros de los dos ya mencionados. Como un eco de lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador en lo que se refiere al sistema de ayuda a los más pobres y necesitados, también aquí los alcaldes y gobernador están pensando cómo seguir los pasos de su inspirador. Entregar directamente los apoyos económicos en mano de quien lo necesita. No importa que estas personas reciban el dinero y no den cuenta de su buen uso. “La gente buena sabrá cómo emplear esa ayuda en forma correcta”. La diferencia en Baja California es que aquí, las comunidades ciudadanas han trabajado muy de la mano de sus autoridades. Las han ayudado en épocas difíciles, en que el sector oficial no se daba abasto para solucionar los problemas. Recordemos que en 1992 Tijuana padeció estragos de abundantes lluvias y se acudió a ayudar a los damnificados, sin necesidad de ser convocados por su alcalde, en aquel entonces el Arq. Héctor Osuna Jaime. Este funcionario, agradeció la ayuda y buscó la forma de retribuir esa conducta desinteresada. Ahí se fortaleció el binomio de Sociedad Civil y Gobierno. Y esa ola abarcó todo el estado. Así fue como en cada ciudad o comunidades como San Felipe y San Quintín fueron surgiendo grupos ciudadanos que coordinándose con los diputados, trabajaron en crear leyes que marcaran muy bien los radios de acción de cada uno. Complementándose, no estorbando. Como ahora algunos legisladores pensando que llegaron para quedarse siempre, están buscando la forma de suprimir a la sociedad civil organizada. Y por supuesto, pretenderán eliminar leyes que surgieron, no al amparo de un partido político, sino de la coordinación mencionada antes con legisladores interesados en servir y trabajar unidos a la ciudadanía. Hay una Ley de Fomento a las Actividades de Desarrollo Social, existe un Consejo Estatal que se deriva de ese documento. También hay en Tijuana un Reglamento (Ley para efectos prácticos) que da vida oficial a un Consejo Municipal de OSCs (COMOSC) único en la república. En esos documentos fija formas, compromisos y fines para recibir apoyos económicos destinados a ayudar aunque sea en forma mínima a los Organismos de la Sociedad Civil. No para que solventen todos sus gastos, sino para que correspondan a los enormes esfuerzos por fortalecer a las comunidades y ayudar a la solución de los problemas sociales, que la autoridad por sí misma, no está en condiciones de eliminar (los problemas). Ojalá que, que los nuevos funcionarios que estarán dos años, piensen bien que los OSC no son enemigos, sino en su gran mayoría, ciudadanos de bien, que quieren servir a quienes los necesitan.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *