Complementariedad democrática

 Llevamos veintiún años informando y estableciendo puentes permanentes entre los gobiernos, la sociedad civil y las personas y organizaciones.

 En buena hora, haya premios y estímulos desinteresados, libres y auténticos a las Organizaciones de la Sociedad Civil y a sus generosos promotores tanto por parte de los gobiernos como por parte de la sociedad civil organizada.

Es vieja y superada la discusión de si en la política todo debe ser público o todo debe ser privado.

En un extremo estaban los que querían un colectivismo absoluto y metían una dictadura del proletariado que lo absorbiera todo. Era la tendencia colectivista que sostenía que nada fuera ni por encima del estado y que no había más derechos individuales fuera de que aquellos que eran otorgados por la colectividad.

Este tipo de ideologías políticas queremos pensar que quedó definitivamente enterrada con la caída del Muro de Berlín.
En el otro extremo ideológico está el individualismo absoluto que ve en el individuo lo único importante y defendible y reniega del Estado para entregarlo todo a la libre competencia y a la mano invisible del mercado.

El Muro de Berlín de esta ideología materialista no se ha caído completamente pues sus corifeos andan revoloteando por ahí exigiendo la permanencia de un neoliberalismo que acaba siendo destructor tanto de los derechos de las personas como de los derechos de la colectividad y del Estado. Ambos derechos y deberes merecen respeto: los individuales de todas las personas y los de la colectividad. No hay libertad ni democracia sin el justo medio que reconoce a cada uno lo suyo y logra establecer una complementariedad democrática entre lo público y lo privado.

Es, en realidad, el reconocimiento de los derechos humanos el que se hizo más evidente en 1948 cuando se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el que vino establecer para toda la humanidad esa complementariedad entre individuos y colectividad que todo gobierno democrático debe respetar. Esto supone, tanto el reconocimiento por parte del Estado de una sociedad civil y de las libertades democráticas de las personas individuales, como el reconocimiento de los derechos y deberes de la colectividad y del Gobierno que todos debemos respetar. Hay estado de derecho efectivo cuando hay respeto a todos los derechos y deberes humanos y a la legitimación democrática y a las libertades que el estado de derecho debe garantizar a todos.


Esto viene al caso porque en una democracia efectiva tanto el Estado como los particulares tienen el derecho y quizá también el deber de reconocer y de estimular todas las acciones solidarias que puedan percibirse como ejemplares y deseables para que se integre mejor el tejido social en instituciones democráticas auténticas.


No hay como una sociedad genuinamente democrática para que en ella puedan brotar las empresas altruistas, las cooperativas, las que cultivan el altruismo y las que hagan crecer y armonicen el capital con el trabajo para producir y distribuir con equidad la riqueza económica que contribuye esencialmente tanto la vida material como a la espiritual de todos los ciudadanos.

Por esas razones RED SOCIAL DE TIJUANA ha exaltado siempre las excelencias del altruismo surgido libre y generosamente de los ciudadanos y que ha podido dar vida a organizaciones no lucrativas en la sociedad civil.

Para ello llevamos veintiún años informando y estableciendo puentes permanentes entre los gobiernos, la sociedad civil y las personas y organizaciones. Hemos tratado de servir primordialmente a quienes sufren injusticias y tienen necesidad de auxilio solidario de los demás. Para eso hemos estimulado siempre las acciones gubernamentales rectamente dirigidas a estimular el crecimiento de las acciones altruistas que siempre son en favor de la justicia social y que en palabras de Morelos buscan disminuir el abismo que todavía existe entre la opulencia y la indigencia.

En buena hora, las pocas o muchas acciones de los gobiernos que han alternado democráticamente en nuestra Patria que han favorecido a ese genuino altruismo que contribuye a la justicia social y al bienestar de todos, empezando por los más necesitados. En mala hora se han dado esos políticos corruptos que se han aprovechado de la nobleza del altruismo para cometer fraudes, peculados y lograr toda clase de enriquecimientos ilícitos.

En buena hora, haya premios y estímulos desinteresados, libres y auténticos a las organizaciones de la Sociedad Civil y a sus generosos promotores tanto por parte de los gobiernos como por parte de la sociedad civil organizada. Estamos convencidos de que este es el caso del Premio al Altruismo que lleva veinte años de reconocer y agradecer las acciones más generosas del altruismo en Baja California.

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